El tabaquismo y su repercusión sobre el aparato respiratorio

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El mal hábito de fumar, que en alguna época no muy remota se consideró de buen gusto y hasta saludable, es el principal responsable del incremento logarítmico en lo que respecta a las enfermedades degenerativas pulmonares, el cáncer de vías respiratorias y el incremento alarmante en el número de infartos cardíacos en las últimas décadas.

De forma general, le llamamos enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) al grupo de enfermedades degenerativas de los pulmones y las vías respiratorias que interfieren con la respiración normal del individuo, siendo las dos más importantes: la bronquitis crónica y el enfisema pulmonar.

La prevalencia mundial de la EPOC, en sujetos mayores de 45 años se estima que es del 3 a 6%. Se sabe que alrededor de 600 millones de personas padecen la enfermedad y 2.7 millones mueren prematuramente cada año. Más del 50% de las personas que padecen esta enfermedad aún no lo saben. La EPOC comparte con el SIDA el cuarto lugar como causa de muerte general. En México, la EPOC ocupa el sexto lugar dentro de las 10 primeras causas de la tabla de mortalidad general. De todos los sujetos que fuman, alrededor del 15% desarrollará obstrucción al flujo aéreo, que se constituye como el primer paso para el desarrollo de la EPOC.

La EPOC (bronquitis crónica y enfisema pulmonar) se caracteriza por una limitación al flujo de aire causada por inflamación crónica de los bronquios o por pérdida de elasticidad del pulmón, asociados con un incremento en la producción de moco y el estímulo que éste produce: la tos crónica. En muchos pacientes estas enfermedades ocurren simultáneamente, aunque puede haber más síntomas de una que de otra.

La mayoría de los pacientes con esta enfermedad tienen una historia larga de ser fumadores de cigarrillo. El tabaquismo es el factor que más se ha relacionado con la bronquitis crónica mientras el fumador vive y con el grado de enfisema después de la muerte en la autopsia. En los fumadores la caída de la función respiratoria es del doble comparado con no fumadores y en aquellos fumadores susceptibles de desarrollar EPOC la caída es del triple o mas.

El número de cigarros que una persona fuma y los años de fumar, así como la susceptibilidad genética, son factores que influyen en el desarrollo de la enfermedad. Vale la pena mencionar que la gran mayoría de las personas creemos que “no fumamos mucho” pero si uno se toma un minuto para hacer un simple cálculo matemático, es alarmante saber que el fumar 3 cigarrillos al día nos da un gran total de más de 1,000 cigarros al año y alrededor de 5,500 cigarros cada 5 años; obviamente, la situación se agrava si incrementamos el número de cigarrillos al día. En México, existe una causa adicional de EPOC, ya que la exposición crónica al humo de leña es un factor de riesgo para desarrollar esta enfermedad. Esta exposición suele ocurrir en los hogares del medio rural donde el combustible que se utiliza para cocinar o incluso para calentar la habitación es la leña. Asimismo, la bronquitis crónica es más frecuente en los trabajadores expuestos a polvos orgánicos o inorgánicos y a gases nocivos.

Los fumadores pueden presentar o empeorar transitoriamente la obstrucción de las vías respiratorias incluso con infecciones respiratorias leves producidas por virus, hecho que no es desconocido para nadie pues es común observar que estas enfermedades respiratorias tienen una clínica más grave en los fumadores.

Asma y EPOC pueden encontrarse hasta un 40% más en individuos que proceden de familias con enfermedades respiratorias.

La edad, la herencia, la exposición a contaminación del aire en el trabajo y el medio ambiente, una historia de infecciones respiratorias recurrentes en la infancia, entre otras, son factores que contribuyen al desarrollo de la enfermedad.

La EPOC va empeorando a medida que pasa el tiempo. Al principio puede haber solo una dificultad leve o moderada para respirar y tos ocasional. Luego se desarrolla una tos crónica con expectoración abundante, y a medida que progresa, la tos se vuelve más frecuente y cada vez es mayor el esfuerzo necesario para respirar.

La función pulmonar normal va disminuyendo lentamente con la edad en personas sanas no fumadoras. Esta perdida gradual de la función pulmonar generalmente no produce síntomas. Sin embargo en fumadores, la función pulmonar empeora más rápido comparada con los no fumadores. Si un fumador deja de fumar antes de que se desarrolle la EPOC, la disminución de la función pulmonar regresa casi a lo normal, pero siempre queda algún daño pulmonar que no es reversible.

En la etapa más tardía de la enfermedad, el corazón se ve afectado. Eventualmente ocurre la muerte cuando la función de los pulmones y del corazón no puede suministrar el suficiente oxigeno a los tejidos y órganos del cuerpo.

La EPOC hace que el corazón trabaje “a marchas forzadas”, especialmente la cavidad principal del lado derecho del corazón – el ventrículo derecho –, el cual es el responsable de bombear la sangre hacia los pulmones. A medida que la EPOC progresa, la cantidad de oxigeno en la sangre disminuye lo que causa constricción (estrechamiento) de los vasos sanguíneos pulmonares. Al mismo tiempo muchos pequeños vasos sanguíneos en el pulmón se van dañando y destruyendo como resultado del proceso patológico. A medida que progresa la enfermedad, cada vez se necesita más trabajo del ventrículo derecho para forzar el flujo sanguíneo a través de los vasos estrechos, y para lograr esto, el ventrículo derecho se agranda y aumenta el grosor de sus paredes, ocasionando irregularidades en el ritmo cardíaco.

Esta condición en la cual el corazón se agranda por problemas pulmonares se llama Cor Pulmonale. Estos pacientes se cansan fácilmente, tienen dolor en el pecho y palpitaciones, y su condición se va deteriorando hasta ocasionar una insuficiencia cardíaca congestiva. Otro ajuste que el organismo hace por el inadecuado oxigeno en la sangre se llama Policitemia secundaria, un aumento en la producción de glóbulos rojos de la sangre. Este aumento en el número de glóbulos rojos ayuda hasta cierto punto, ya que esto aumenta la viscosidad de la sangre hasta un grado en el que se obstruyen los pequeños vasos sanguíneos ocasionando otra serie de nuevos problemas.

Las personas con mal aporte de oxigeno tienen una coloración azulada en la piel, labios y por debajo de las uñas, una condición que se llama cianosis. Poco oxigeno y mucho bióxido de carbono en la sangre afecta también al sistema nervioso, especialmente al cerebro, y puede causar una variedad de problemas incluyendo dolores de cabeza, insomnio, capacidad mental deteriorada e irritabilidad.

La EPOC ataca a la persona desde la edad reproductiva, habilitándole con progresiva dificultad para respirar, destruyendo su habilidad para ganarse la vida, haciendo uso frecuente del sistema de salud e interrumpiendo la vida de las personas que la rodean por unos 20 años antes de que la muerte ocurra. Generalmente este proceso tiene las manifestaciones más floridas de la enfermedad en los adultos mayores (la tercera edad), pues es en esta etapa de la vida cuando el deterioro se hace francamente evidente.

Considerando las implicaciones de la EPOC, tanto en términos de salud como de gastos para el núcleo familiar y el Estado, la Organización Mundial de Salud (OMS) y el Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre de los Estados Unidos (NHLBI) crean la Iniciativa Global para la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (GOLD por sus siglas en inglés) que acuerda celebrar el 20 de noviembre como el Día Mundial de la EPOC. El objetivo de esta celebración es llevar a la mente de la población en general, la existencia de la EPOC como una amenaza para su salud, para su calidad de vida y eventualmente para su vida.

En México, la celebración se data el 18 de noviembre para evitar la coincidencia con la celebración de la Revolución Mexicana. Esperemos que información como esta nos sirva para concientizar a los fumadores y a nuestros seres queridos acerca de la gran amenaza que representa ese pequeño cilindro de papel relleno de tabaco, sufrimiento y muerte.

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