La Responsabilidad de mi Salud

Salud

Es una verdad universal el que la salud sea lo más importante y valioso en la vida. Con salud podemos seguir adelante y solamente así es como podemos cuidar a nuestros seres queridos. ¿Quién no ha perdido temporalmente la salud por una infección respiratoria? … tan solo con este pequeño ejemplo es posible entender la trascendencia que representa la salud tanto para nosotros como individuos como para la sociedad, que en principio se conforma por nuestra familia y las personas que viven bajo el mismo techo. Posteriormente las repercusiones se proyectan hacia otros grupos sociales como pueden ser los vecinos, amigos, colaboradores en el trabajo y toda la gente con la que tenemos que interactuar en la cotidianidad.

A pesar de que nadie quiere perder la salud, es una gran contradicción lo que los médicos observamos en nuestro diario convivir con los pacientes y sus familiares. Aquí uno podría preguntarse si los individuos por ser ya pacientes han perdido la salud y no hay manera de que la recuperen; y aunque podríamos entablar una discusión sin sentido, es claro que los pacientes, aunque tengan enfermedades crónico-degenerativas como la hipertensión arterial sistémica, la diabetes o la osteoartrosis que por definición son enfermedades que no podemos curar completamente, pueden mantener una adecuado estado de salud al cuidar de ellos mismos y de sus enfermedades y aún más, al evitar la progresión del daño de cada padecimiento e impedir que se desarrollen otras enfermedades como resultado de un pobre cuidado de los aspectos más fundamentales de lo que significa un estilo de vida saludable y lo que puedan representar las recomendaciones específicas que el personal de la salud haga para cada uno de los pacientes para cada una de sus enfermedades. Es decir, ¿Se puede perder la salud estando ya enfermo?… la respuesta es afirmativa y como ejemplo podemos citar a un paciente hipertenso descontrolado que a pesar de tomar el medicamento recetado por su médico, decide no seguir las recomendaciones de un estilo de vida saludable y continúa fumando, no hace ejercicio y se mantiene obeso, come excesivas cantidades de sal y se mantiene con un elevado grado de estrés en su trabajo. Para nadie resultará extraño decir que ese paciente puede sufrir un infarto y perder el estado de aparente salud en el que se permitía continuar con las actividades de su vida cotidiana como podría haber sido asistir a su trabajo, cuidar a su familia y ocasionalmente participar en reuniones sociales. Entonces resulta claro que cada uno de nosotros, de acuerdo a nuestras propias necesidades, puede hacer algo más para contribuir a nuestro bienestar en general.

La responsabilidad de mi propia salud es algo que debería empezar desde que somos pequeños y adquirimos el razonamiento suficiente para distinguir lo correcto de lo inapropiado y desde ese momento tendríamos que recibir de nuestros padres o familiares mayores, las recomendaciones para empezar a cuidar de nuestra salud. En principio la actividad física y la buena alimentación deberían encabezar la lista. Posteriormente podríamos mencionar lo importante que sería no adquirir malos hábitos como el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol, por ejemplo.

De acuerdo con nuestra propia historia familiar podemos saber a qué enfermedades estamos propensos ya que por el componente genético que tienen las enfermedades crónicas, pueden presentarse con cierta frecuencia de generación a generación en una misma familia.

Posteriormente podemos citar lo importante que es la medicina preventiva en la vida de un individuo y esta incluye visitas al médico para conocer el funcionamiento interno de nuestros órganos y el comportamiento del metabolismo de nuestro cuerpo. Se recomienda que todos los adultos revisen su presión arterial, sus niveles de glucosa y lípidos en sangre; y que, además, se sometan a una revisión de su peso, medidas corporales y hábitos de vida para que, de manera temprana, puedan hacerse las modificaciones pertinentes para mantener la salud.

Una vez que al paciente se le ha diagnosticado una enfermedad crónica, continuar con una buena percepción de nuestra salud es fundamental pues es lo que nos estimula a cuidarnos y a seguir las recomendaciones de nuestro médico. Por eso es que nuestra participación activa como parte de nuestro tratamiento es tan importante e incluirá, según el caso y haciendo referencia a las enfermedades más frecuentes en nuestro país, realizar un auto-monitoreo de nuestras cifras de presión arterial con algún profesional de salud o con algún familiar entrenado para la toma de la presión arterial e inclusive podemos citar los equipos automatizados para lograr esta medición en la comodidad de nuestro hogar y sin la necesidad de que otra persona tenga que ayudarnos para realizarla. También aquí podemos mencionar lo importante que es realizarse, no solamente determinaciones de glucosa en sangre en el laboratorio cada determinado número de meses, sino mediciones frecuentes con un glucómetro ya sea en nuestro centro de salud o con nuestro propio equipo en casa. Por supuesto que las recomendaciones serán diferentes para cada individuo y es su médico quien deberá ampliar estas recomendaciones para cada caso en particular. La tendencia actual de nuestra medicina moderna es que el paciente sea responsable y participe activamente a la par de su médico en el cuidado a largo plazo de su propia enfermedad  y en el mantenimiento de una adecuada percepción de la salud, que incluirá el correcto control de su o sus padecimientos y el evitar la presencia de complicaciones o de nuevas enfermedades que puedan deteriorar más su funcionalidad, que en palabras sencillas, es aquello que nos permite ser independientes, auto-suficientes en mayor o menor medida y capaces de llevar nuestra vida de acuerdo a nuestras convicciones.

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